Beneficios de la terapia con perros


Según diversos estudios de investigación, y comprobados por nosotros mismos en los previos a la terapia con perros, se ha demostrado que uno de los problema que más sufren los ancianos, es la soledad. Por eso uno de los objetivos propuestos, es dar cariño a través de los perros a los ancianos, para así disminuir el sentimiento de soledad y aislamiento.
La terapia con perros, también aporta unos beneficios físicos. El simple hecho de acariciar al perro, provoca un relajamiento, lo cual se traduce en una disminución de la presión arterial.
Además de los movimientos del brazo, la mano y otras partes del cuerpo, que se ven obligados a realizar para acariciar a los perros, durante las sesiones de terapia con perros. Estas acciones obligan a realizar unos movimientos, a estirarse, a volverse...
Así hemos visto como tras las sesiones de terapia con perros, despertamos una diversión en los ancianos. A nuestra salida rara vez se acuerdan del dolor que les acuciaba, de la rutina que les aburría. Sino que nos vamos dejando una conversación sobre perros, conociendo a nuevos residentes o recordando la memoria de sus mejores momentos con otros perros.
Así vemos como el perro es canalizador de conversaciones no sólo entre residentes, sino también entre residentes y cuidadores. Ancianos introvertidos, que no se relacionan con los demás ni se integran, parecen cambiar tras la llegada de la terapia con perros, se inician en conversaciones con los perros, guardarles comida, y acaban preguntando cuando vuelven los perros, que comen, como se les enseña a los perros para terapia.
Favorecemos el intercambio afectivo, aquí dan y reciben cariño. Y a esas edades suele faltar el recibir, lo cual acelera los procesos seniles.
El anciano adquiere nuevas responsabilidades, lo que le hace volverse más activo, se preocupa más por si mismo, dejando así el abandono en el que se sumen, tras la soledad. Su vida toma ritmo con la terapia con perros, espera el día de llegada, están pendientes del perro.
Y todo eso para que con la llegada del perro, una sola caricia, una sola mirada del perro, nos lleva a ver como siguen sintiendo, quieren, conocen, viven...


Autor: Sergio A. Otal Escartin
Veterinario y psicólogo canino
Articulista de Enbuenasmanos
www.terapianimal.com

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